La Catedral de Toledo

La Catedral

La catedral de Toledo desde 1088 tiene el reconocimiento de catedral primada sobre las demás del reino.

La construcción del actual edificio empezó en 1226 siendo arzobispo Jiménez de Rada y bajo el reinado de Fernando III el Santo.

Tanto su trazado su monumentalidad exterior como interior son dignos de visita.

El rico repertorio escultórico presente en cada rincón tiene funciones doctrinales y didácticas, además de las artísticas. También es muy importante el conjunto de pinturas, sobre todo la excelente colección conservada en la Sacristía, que cuenta con El Expolio  y el Apostolado de El Greco, cuadros de Caravaggio, Ticiano, Van Dyck, Goya, Morales, Rubens, Bassano y muchos más. Cabe mencionar aparte a Juan de Borgoña y a Lucas Giordano, ya que sus pinturas más destacadas son los frescos que revisten las paredes de la Sala Capitular, en el caso del primero, y el techo de la Sacristía, del segundo.

Otro tipo de arte muy presente es la orfebrería. En la capilla debajo de la torre se expone el tesoro catedralicio, con la imponente Custodia de Enrique de Arfe compuesta de incontables piezas a modo de encaje de filigranas góticas de plata bañadas en oro. Es el precioso estuche para el verdadero ostensorio de la Forma Sagrada, éste de oro macizo, perteneciente a los Reyes Católicos. Una vez al año sale a las calles de la ciudad para la exaltación de la fe durante la secular procesión del Corpus Christi.

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