La Calle Chapinerías

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En Toledo hay una calle que se llama Chapinerías y da acceso a la Puerta del Reloj de la Catedral.

Recibe el nombre de Chapinerías porque en este lugar era donde se fabricaban los chapines, un tipo de calzado con una suela de corcho de unos cuatro dedos de altura que era utilizado por las mujeres en el siglo XVI.

Los chapines eran llevados por las mujeres cuando iban a salir a la calle. Respondían a un doble propósito. Por un lado, resguardaban sus ropas del barro y la suciedad del camino. Por el otro, incrementaban su estatura realzando estéticamente su figura. En algunas zonas, no ponían chapines a las doncellas hasta el día que se casaban por lo que también era indicativo de su estado civil. En cualquier caso, el chapín era un calzado de mujeres adultas

Miguel de Cervantes, en su obra El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha, menciona el “chapín de la reina”, un impuesto que se recaudaba para sufragar los gastos de las bodas reales. El Quijote lo reclama y dice: “¿Qué caballero andante pagó pecho [impuesto], alcabala, chapín de la reina, moneda forera, portazgo mi barca?”

Aquellos chapines, eso sí —y como se ha dicho antes—, estaban de moda entre la clase femenina pudiente de los siglos XV y XVI. Debido a la altura del calzado, las damas casi saltaban de ellos al quitárselos, tal como lo describe Lope de Vega en La prudente venganza: “Casose un hidalgo, amigo mío, de buen gusto, y la noche primera que se debía celebrar el himeneo, vio a su mujer apearse de tan altos chapines y quedar tan baja que le pareció que le habían engañado en la mitad del precio justo”.

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